¿Estás dispuesto?

                      

¿Estás dispuesto?


Luz es una cristiana entregada al evangelio hace ya mucho tiempo, ella es una sierva fiel y nunca ha tenido alguna oposición a sus creencias pues el país donde vive le permite hablar de Cristo libremente sin que esto le cause alguna preocupación, hasta que un día decidió participar de un tema muy neurálgico públicamente en estos tiempos, el homosexualismo, para su sorpresa en el círculo que se desenvuelve profesionalmente hablando desemboco en una persecución de palabras ofensivas y amenazas públicas en sus redes y posteriormente su cuenta fue reportada como una que promueve el odio, por lo cual le fue cerrada.

Noel un joven enérgico y tremendo profesional en el área de las telecomunicaciones, laboraba para una gran empresa en su país que le brindaba excelentes oportunidades de crecimiento, esto sin hablar de las muchas comodidades y beneficios que le brindaba la posición que ostentaba, estaba viviendo una vida jamás soñada. Un día su jefe le pidió hacer una cotización para unos nuevos equipos que necesitaban a lo que se le exigió que maquillara los precios una vez obtenidos y aumentara su valor, este se negó rotundamente a causa de su fe y convicción de lo que era correcto, confrontando a su jefe de lo que estaba mal, no paso mucho tiempo cuando fue despedido.           

Juan llevaba años preparándose para la gran misión de su vida, predicar, era su todo y lo llevaba a cabo con gran denuedo, muchas personas le prestaban atención y muchas otras venían de diferentes ciudades solo para escuchar su mensaje, era un tipo duro en sus palabras pero muchos sitiándose confrontados por lo que decía pedían consejo de que debían hacer y sin titubeos respondía que debían arrepentirse, no daba vueltas, era directo. La fama de Juan se había extendido por todo lugar de su país hasta llegar a oídos del gobernador quien pudo escucharle de forma personal para su propia condenación pues Juan le replico que no era licito que él se acostara con la mujer de su hermano, más el abuso de poder contra el pueblo, estas palabras no fueron bien acogidas y el gobernador Herodes termino metiendo a Juan el bautista a la cárcel y posteriormente lo mando a ejecutar.          

Estas historias envueltas en diferentes épocas y lugares tienen un denominador común, que siempre que la verdad de Dios es expuesta en hechos o palabras trae consigo consecuencias inevitables en un mundo que vive en la mentira y que no quiere apartarse de ella, ahora se vive sobre la premisa de que toda verdad es relativa, dando como resultado que cada quien pueda interpretar la vida y el todo bajo sus propios pensamientos y emociones.

Nunca había sido tan peligroso hablar la verdad, ahora se paga un alto costo por ella, rechazo, encarcelamiento, burlas, maltratos e incluso la vida misma, estamos ante una generación emocionalmente débil pero que al mismo tiempo es perversa en sus actos para quienes difieren de sus ideales, pero el quid de todo esto es si la iglesia está dispuesta asumir el costo que conlleva hablar toda la verdad de Dios en Cristo ante un mundo que está moralmente enfermo pero que no quiere la medicina.

Un costo que muchas generaciones antes que nosotros estuvieron dispuestos a pagar de la manera que les fuera exigido, ya sea que esto le llevare a perder todos los aparentes placeres de esta vida por ganar uno más excelente, a Cristo mismo, anclados en la declaración de su Señor; ¨Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. ¨ (Mateo 16:25)

¿Estás dispuesto? ¿Asumirás los embates que se vengan por proclamar la verdad del evangelio? ¿Serás una voz que clama ante la inmoralidad de nuestros tiempos?

Necesitas y debes contestar estas preguntas sinceramente, Dios y su palabra nunca han tenido una posición neutra ante el mundo y sus pecados y tampoco espera que el pueblo que ha escogido en Cristo la tenga, solo hay dos cosas, la verdad o la mentira, o estas de parte de la verdad y hablas a su favor o vives aun en la mentira y perteneces al padre de ella, satanás. El silencio no es negociable en esta guerra.  

La verdad debe ser dicha con amor, pero el amor nunca puede impedir que la verdad sea dicha. Agustín de Hipona


Michael Medina

Siervo de Cristo, esposo de Elizabeth y padre de Jade, Noah y Diego

 

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